Amy & Jorge — Una boda en el corazón de Monterrey
Hay bodas que te recuerdan por qué elegiste este oficio.
Hay bodas que te recuerdan por qué elegiste este oficio. La de Amy y Jorge fue una de esas. Los conocí por primera vez el día de su boda — así suele funcionar cuando la confianza llega antes que la presentación formal. Jorge llegó primero. Mientras yo terminaba de recorrer las locaciones y planear mentalmente cada encuadre, él esperaba con esa mezcla inconfundible de emoción y nervios que solo existe en los novios. Conversamos, le expliqué cómo sería la dinámica, pero noté que una parte de él seguía en otro lugar.
Todo cambió cuando llegó Amy.
En el momento en que él la vio — ese first look que ningún guión puede escribir mejor — vi cómo los nervios simplemente desaparecieron. Lo que quedó fue algo mucho más honesto: dos personas que se conocen de verdad, que se eligen todos los días, y que frente a la cámara no necesitan actuar nada.
Todo comenzó en las escalinatas rojas del LABNL — ese edificio que comparte historia entre la cultura ciudadana y los Correos de México — donde sucedió el first look y donde recorrimos los primeros encuadres del día. De ahí nos trasladamos a la Calle Zaragoza y a la imponente fachada del Palacio de Gobierno, donde la ciudad entera se convierte en escenografía. La ceremonia religiosa se llevó a cabo después, en la Iglesia de la Luz, en el centro de Monterrey — un espacio íntimo y luminoso que enmarcó con precisión la solemnidad y la alegría de ese momento.





Mi trabajo ese día fue sencillo en apariencia: guiar, sugerir, anticipar. Pero con Amy y Jorge eso fue natural desde el primer instante. Son espontáneos, cómplices, divertidos. No posan — viven. Y eso, para un fotógrafo, lo es todo.
Estas imágenes son el resultado de dejarlos ser exactamente quienes son, en una ciudad que también es parte de su historia.
Monterrey, México.
















